Y el sólo pensar que estamos cerca de los 5 meses me hizo despertar.
Desperté con un dolor en el pecho. Abracé a mi sisi, me coloqué de un lado, después del otro y nada. Sólo eran las seis de la mañana.
Me rendí y sentí tremendo coraje de imaginar que la causa de mis males seguramente estaría inmerso en los sueños. Punzada al corazón y mi ojo se humedeció.

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